viernes, 16 de diciembre de 2011

"El boligrafo de gel verde" Libro-pesadilla.

Hace cosa de un mes, más o menos, tuve la mala idea de comprar este libro y pagar por él 16 euracos. Me gustó la reseña que ponía detrás, sobre un hombre que decidió cambiar su vida y pagó un precio muy alto por ello.
La que ha pagado un precio muy alto he sido yo, por comprar esta bazofia de libro que no he conseguido terminar porque no me suscita interés el final, creo que imaginándomelo gano más. Me pone hasta de mal rollo coger el libro de la mesita donde lo tengo abandonado.
Lo peor es que la gente lo alaba, tiene buenisimas criticas...
Os resumo de lo que va: un tipo cerca de la cuarentena, que tiene un trabajo que todos quisieramos, una casa que todos quisieramos, una mujer y un hijo pequeño decide, de la noche a la mañana, dedicarse a comprar bolígrafos para que alguien de la oficina se los coja y luego ir dando la murga con que ha perdido el boli.
Primeramente tiene uno negro y se le roban, le gusta la idea de que alguien se lo haya robado porque así tiene la excusa de pasarse toda la jornada laboral preguntando por el boli a todos sus compañeros/as. Así que se compra uno verde para que llame más la atención y que se lo vuelvan a robar, para así seguir teniendo la excusa de ir por ahi dando la trisca a la gente. Dice aburrirse de su vida pero lo unico que hace para cambiarla es empezar a llegar todos los días tarde a casa para que su mujer se mosquee y piense que está con otra.
Y lo consigue, ésta se larga de casa con su hijo y luego él va y arma un cisco monumental, hundiéndose en el victimismo más absoluto y lamentando haberla perdido cuando él mismo lo ha provocado. Pero en lugar de intentar hablar con su mujer y explicarle que está equivocada huye al monte y se dedica a hacer senderismo, llorando por las esquinas y pensando en lo que perdió.
Es un libro que no tiene ni pies ni cabeza, absurdo, en el que te preguntas tras cada página si el protagonista es subnormal profundo o trabaja para ello. Además, todo el rato te transmite la sensación de pesimismo total, de frustración y de lo único que a mi por lo menos me dan ganas es de llamar al autor o escribirle suplicándole, por favor, que no vuelva a escribir otro libro o que si lo hace, tenga la bondad de poner como reseña: "no leer si estais deprimidos o a disgusto con vuestra vida, porque os entrarán ganas de suicidaros."
Es lo peor que he leido en mi vida, después de el "A tres metros sobre el cielo" de Federico Moccia, otro que tal baila con su nulo ritmo narrativo y su irse por las ramas a todas horas.
Me quedo con la peli, que aun siendo ñoña, lo es menos que el libro, que tiene muchas letras pero decir, no dice nada.
Si alguien quiere mi ejemplar de "El boligrafo de gel verde" a pesar de mi critica, SE LO REGALO, no lo quiero en mi estantería ocupando espacio sabiendo que jamás volveré a leer ni una página porque no tiene nada de interesante. A lo mejor a otra persona le encanta.... para gustos los colores. Queda dicho.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Siento no ser de acero....

Pido perdón a tod@s. A mis padres, a mis amigos, incluso a mi pareja, aunque él no le conceda importancia. Siento que mi cuerpo sea tan débil como para cojer todos los virus que circulan en el aire en las fechas menos indicadas, en vísperas de un súper- finde magnífico con plan genial.
No sé por qué me disculpo, me siento como mal, y no es por fiebre ni por tos.
Queridos padres: siento pasarme las horas aquí delante del pc y haber bajado el rendimiento en casa por los ataques de tos y la sensación de ahogo. También siento que hayáis dudado de mi estado porque ayer me he ido un rato con mis amigos, agobiada como estoy de encontrarme así, de no poder seguir corriendo hacia delante aun sabiendo que lo más seguro es que haya un muro contra el que me estampe.
A la socidad en general: siento cobrar el paro, estoy luchando contra eso, formandome para vender seguros que la mayoría no querrán escucharme ofertar y me iré con las manos vacías, la esperanza pisoteada y la palabra "FRACASO" tatuada en el alma.
 Seguiré teniendo que oir a la gente que trabaja decirme que "no trabajo porque no quiero, ya que mis padres me mantienen"
Ignorantes. No estoy yo muy segura de lo que me mantienen, más bien me pagan para tener seguro el plato sobre la mesa con comida preparada por mi, y después ese plato fregado en el armario. Lo mismo con la cena, con la ropa lavada y planchada, y yo como Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como. No sé en qué momento se cambiaron los roles, pero hace mucho tiempo.
 Desde hace muchos años no sé lo que es tener una madre que me cuide si estoy enferma o que me consuele si estoy triste. Tampoco lo que es tener un padre que me dé consejos, que me diga qué está bien y qué está mal sin mirar en exclusiva por sus propios intereses.
Ni lo que es el cariño de una familia en la que cada individuo vive encerrado en sí mismo, en sus penas sin compartir las alegrías. Pretendieron hacerme de acero, lástima que no lo consiguieron.
Supongo que por eso me siento culpable cuando no cumplo con las expectativas de todos y no puedo hacerlo todo bien. Lo intento, eso sin duda. Pero me siento vulnerable. A veces siento que el mundo es un lugar hostil donde apenas he tenido una mano tendida, donde apenas a casi nadie le ha importado cómo me sentía y sólo se ha limitado a sacarme todo el provecho posible, obligándome a madurar de golpe, negándome la capacidad de equivocarme.
Siempre me negaron lo que yo quería, desde el inicio, y me dieron cosas materiales, que era lo que no necesitaba, pero me tuve que conformar.
Siempre han utilizado el amor como arma: "hacemos esto por tu bien, porque te queremos, aunque te duela" o la mitica frase "quien bien te quiere te hará llorar"
Con los años he aprendido que quien bien te quiere NO te hace llorar, porque tus lágrimas le oxidan el alma. Pero por desgracia, no lo he aprendido de mi familia, sino que lo he visto en otras, en familias ajenas que disfrutan de la navidad unidos por lazos verdaderos, no "por cumplir la tradición".
Ni siquiera sé cómo puedo dar cariño a los demás si nunca he visto como se hace. Siempre he tenido mucha imaginación, será eso.
En fin, lo dicho, que siento no ser de acero, no poder con todo. Volveré a coger la coraza que algún/a iluminado/a me dijo que me quitara hace años, y me la volveré a poner para ver si así, todo lo que me dicen mas todo lo que se callan (que es lo peor) no me hace daño.