miércoles, 30 de noviembre de 2011

EL CAMPAMENTO, T2, CUATRO


Por aburrimiento una tarde me puse a ver online programas de cuatro.com y me pareció que éste prometía, así que me vi la primera temporada y parte de la segunda.


La primera me gustó más, la verdad, me pareció más auténtica. Voy a hablar un poco de lo que he visto, a mi manera, para que nos entendamos.


El asunto en cuestión es que recogen a 8 desperdicios de la sociedad, jóvenes consentidos que se han vuelto tiranos y los llevan a un campamento. Paso a describirlos:

En el primer programa se escondió a llorar porque la noche anterior se había hinchado a MDMA y no había dormido. Eso lo explica todo. En el video presentación se ve como le pide dinero a su madre y como no se lo da, tira el plato al suelo, luego va por la casa arrancando cuadros ante la impasividad de su madre, que apenas dice “esta boca es mia” ni la agarra por los pelos. Se conoce que la mujer tiene dinero de sobra para vajilla y cuadros, por eso no hace nada cuando la chiquilla los destroza.


A lo largo del programa descubrimos que lo que le pasa al angelito es que es gay y le da a las drogas porque no se atreve a decirle a su padre que es un bujarrón. Su madre y su hermana lo saben, pero el padre no, argumenta que “no se lo puede creer porque su hijo es muy macho porque se encierra con chicas en su habitación” No se da cuenta de la pluma que tiene el chiquillo, pero luego, cuando por fin este chico en cuestión se decide a contárselo a su padre, sigue siendo igual de agresivo y marrullero.




A esta chiquilla lo que la ocurre es que se preocupa por su físico y sale dando berridos porque su madre no le quiere comprar una plancha para el pelo, luego sale la mujer sacando los “tacones” de su hija del armario y tirandolos al suelo (¿a quién se le ocurre guardar zapatos en el armario de la ropa?¿es una nueva moda?) y la otra histérica perdida. Esta es una chica que es adoptada y cree que sus padres la quieren menos, y por eso espera que la mimen más de la cuenta. Por lo demás es una chica normal en plena edad del pavo (ahora a algunos les dura hasta los 25) que no merece estar entre la chusma que le precede.





A esta, si yo fuera directora de cine la llamaría para hacer un remake español de “El Exorcista”. La niña está totalmente poseída por algún espíritu maligno de esos que se inventaban mis primos para meterme miedo de pequeña. Es un mico, flaca como un perro pero con una cabeza que como te alcance a dar un cabezazo te mata ipso facto. Deslenguada y poligonera, en el video presentación sale fumandose un porro delante de su madre y cuando ésta le recrimina le salta: “si no te gusta te jodes”. Luego es una sucesión de gritos con los ojos desorbitados, inyectados en sangre y puños levantados entonando la misma frase: ¡¡¡que me estás desquiciaaaandoooooooooooo!!!





Este niñato es de lo peor. Puso carteles por el pueblo insultando a su madre. La escupe y ella no hace nada, cuando cualquier madre o padre en su lugar le habría puesto el morro fino. Es imperturbable, impasible al dolor ajeno ni a las muestras de cariño.




Personaje que no aporta demasiado al programa, apenas ha protagonizado enfrentamientos. La madre en el video presentación parece una fulana de carretera, no me extraña que no la respete. Yo tampoco lo haría.


A esta chica no la calificaría como poligonera, pues me quedaría corta. No doy con el adjetivo...


Es la chica más fea que he visto en mi vida, con una frente porta-aviones con la que bien podría ganar una pelea cabezonil a la propia Itxíar. Parece tener un sobao de los de El Macho en la boca cuando habla, porque yo como no me lo subtitulen, no entiendo nada de lo que dice esta tía. Su madre estuvo en la cárcel por tráfico de drogas. De padres gatos, hijos michines.






Este chico es el que peor está llevando el “mono” por las drogas. Tiene ataques de ansiedad contínuos que no me creería yo mucho, lo hace para escaquearse.
Eso de que ha echado a su madre de casa no se ve en el vídeo- presentación. Lo mejor: cuando recibe la carta de su “tronca” y se echa a llorar como un angelito.


Ahora es cuando yo doy mi opinión: creo que en lo más profundo de mí aún duerme la choni que fui antaño, cuando me ponia plataformas, campanas y sólo escuchaba bumping, y por eso he visto con regularidad el programa. Me entretienen sus peleas en plan “ven que te parto la boca” o “cagwentuputamadrecabron”
Aparte de reirme, he llorado. Y no por la emoción si no por pensar en la cantidad de gente de su edad que ha sido asi y luego han acabado en la cárcel con el culo igual que un abrevadero de patos.
Lo más probable es que todos estos jóvenes terminen parecido, puesto que el campamento no les va a cambiar en nada, se portarán bien, se mostrarán arrepentidos de su mal comportamiento para salir de allí cuanto antes y hartarse a drogas, folleteo y escándalo, que es para lo que han nacido. En 21 días no se reahabilita nadie, si me dices seis meses o un año todavía. ¿Pero en 21 días?
Absurdo total, es como “Niños de papá” pero en versión choni.
Lo veré terminar solo por morbosa curiosidad, aunque sé cómo va a terminar...




martes, 29 de noviembre de 2011

La "sin talla"

Pues si, señores y señoras: una servidora se ha quedado a la orilla de la sociedad en lo que a la moda se refiere. Antaño usaba una 36 que me quedaba como un guante. Luego he subido a una 38... pero ahora mismo estoy en tierra de nadie. La 36 pequeña, la 38 me queda holgada. ¿Qué talla uso? No existe la 37...
Tengo que tomar una decisión.... ¿engordo para la 38 o adelgazo para la 36 y que por fin una de las dos me quede bien?
De paso, ya que estamos, voy a comentar otro suceso "paranormal" por decirlo asi, que me ha ocurrido con los pantalones que fabrica el señor Amancio Ortega. Y es algo que no solo me ha pasado a mi.
Los pantalones de Berska y Stradivarios dan de sí, y mucho. Por lo menos los más asequibles, de 19,95 euros. Y destiñen como cosa mala, en cuanto los lavas tres veces pierden el color. No sé si los pantalones más caros de las mismas tiendas serán mejores, porque mi religión no me permite gastarme más de veinte euros en unos tristes pantalones. Ni ochenta en un parka, que cuando he visto el precio me he quedado blanca, porque tiene guasa que en enero con las rebajas lo van a poner a veinte euros en una pila. Mejor esperar un mes, digo yo.
He ido mirando precios de la ropa y yo creo que los han subido una barbaridad con esto de las Navidades... ojo al dato. Se acabó el tiempo muerto, ahora le meten caña a los precios, y todo para que encima te vayas a tu casa quemada por las colas en las tiendas, porque no hay aparcamiento, porque hay atascos en todas las calles de la ciudad...
Un truco: a todos nos ha pasado, quien mas quien menos, que nos han hecho un regalo por navidad que no nos gusta y nos lo hemos quedado por compromiso. Pues bien, dejalo aparcado en un armario, no lo tires, porque el año que viene se lo puedes "colocar" a alguien fijo. Alguien que no tenga mucho que ver con quien anteriormente te lo regaló a ti. Quedas como una reina, o tal vez esa persona tampoco esté satisfecha con el regalo y también se lo coloque a alguien. Yo lo llamaría reciclaje.
En mi familia no hay costumbre de hacerse regalos, la verdad, la que más recibo soy yo por mi cumpleaños, y si me da por comprar algo para alguien, ese alguien va y me da dinero..... por eso no suelo comprar nada a nadie de mi familia, porque insisten en pagarmelo... y no es plan. Me frustra.
Es como lo de "yo te invito y tu pagas"
En fin, no me quiero alargar mas, os deseo a tod@s una feliz pre- navidad, que todavía no estamos en la fecha aunque todos los comerciantes insistan en que si.

QUÉ BONITO...

Qué bonito era cuando estábamos todos, cuando todo era casi perfecto, cuando los planes solían salir bien aunque no estuviera todo programado al milímetro, siguiendo esa regla que cierta persona decía: "es mejor no planear nada porque así no se jode"
Ahí demostraba su escasa aptitud para encajar la frustración. Mejor ir a la deriva que aceptar que un plan no fuera exactamente como se había programado. Una actitud muy contraria a la mia, y eso que me gusta tener todo bien atado y bajo control, pero no me importa lo más mínimo que un plan se tuerza, porque tengo la costumbre desde hace muchos años de contar con un "plan B" desde que me lo recomendó una psicóloga a la que me llevaron cuando tenia 17 años y cualquier tontería se me hacía un mundo. Yo también tenía escasa paciencia ante el hecho de que un plan no me saliera bien, y por todo me liaba a gritos o me quería morir.
No tenía la vida que tengo ahora, que era con lo que soñaba, con un grupo de amigos, un grupo unido por un nexo que se rompió.
Se perdió la conexion de alguien tan importante... alguien fundamental en la historia de mi vida, alguien que me dio lo que ahora tengo aunque lo sacrificase para sí.
Y me ha tocado a mí darle la última estocada, al revés, no como la historia debería haber sido y por suerte no fue, como si en una corrida fuese el toro quien matase al torero desde el principio y ahí fuera donde estuviera el espectáculo, en el toro clavándole las banderillas al torero hasta matarle. Yo fui el toro y él el torero, que me mareaba con su capote hasta hacerme vomitar, que me obligaba a seguirle, intentando alcanzarle en vano mientras iba desangrándose mi alma, mientras permanecía inmóvil a ratos clavando mis ojos en los suyos, que me decían sin palabras " yo soy más fuerte que tú", pero al final fue mentira.
Se le fue la fuerza y el valor cuando yo di un paso que no esperaba, cuando le quité la banderilla para clavársela en el esternón y reirme cuando quedó en el suelo, con los ojos llenos de sangre y arena.
Y ahora ya no está. Llevaba mucho tiempo sin estar pero con la amenaza de volver. He sido yo quien se ha encargado de que no vuelva, la que ha decidido borrarle de mi vida, decisión que los demás tomaron antes que yo, que soy perezosa y sentimental, que aún esperaba algo.
Una palabra, una invitación a ser como antes, como cuando todo era bonito y era tan fácil seguirle, tan cómodo no tener que pensar ni escoger... tan sencillo como dejarme torear, abstraída por su drama.
Pobrecito. No sabía que la presa a veces se convierte en depredador.
No cayó en la cuestión de que aprendí a jugar a su juego cuando él había olvidado ya las reglas. No sabía lo que me estaba enseñando.
Ahora vale más que se quede en su escondrijo y no diga esta boca es mía, no vaya a ser que me le encuentre y me vea obligada a decir todo lo que me he callado tanto tiempo (demasiado tiempo) y le incite al suicidio...