miércoles, 7 de marzo de 2012

19 de Marzo: Día del Comercio....





.... y “del padre”. Otra excusa barata de la sociedad capitalista para que nos rasquemos el bolsillo. Ah, y luego viene el “de la madre”.

Ya podéis ir ahorrando si tenéis unos padres que tienen muy en cuenta ese tipo de días. Para mi personalmente, si yo me hiciera caso de esos temas, este mes para mí sería una ruina total, ya que el cumpleaños de mi padre es el diecisiete de marzo, y dos días después es “su dia”.

Pero mi padre odia los regalos, y si acaso se le quiere comprar algo, tiene que ser algo que necesite, algo práctico que no se haya comprado ya por si mismo y a ser posible, que no note que te has gastado mucho dinero porque encima ni siquiera lo agradece sino que se pone hecho una furia porque “odia los regalos y con la crisis que hay eres una derrochadora”.

Aun asi algo le caerá al menos por su cumpleaños peroo... no va a ser nada de lo que me sugieren en anuncios de internet, ni de revistas ni de la tele precisamente.

Será algo práctico que sepa que le viene bien pero no pienso comprarlo en ninguna gran supercie, sino en alguna tienduca barata de por aquí, porque sé que no se van a aprovechar de esos días, ya que el artículo en cuestión se vende todo el año al mismo precio, al ser de primera necesidad.

Lo mismo con mi madre, que a ella sí que le gustan los detalles en esos días pero tampoco me voy a rascar demasiado el bolsillo (porque también si ve que es caro me echa la bronca) y ahi no tengo colaboración, pues en lo de mi padre también entra ella pero como mi padre pasa de tonterías, no me va a ayudar con lo del día de la madre.

Eso aparte de que ya no tengo solo un padre y una madre... ¡No os asustéis jajaja!

Tendré que contar también con los padres de mi novio, of course, que también me hicieron regalos por mi cumpleaños y por reyes, yo también se los hice, y me imagino que por estas fechas pues un detalle no les desagradaría, más bien al contrario, ya que yo siempre que voy por allí me tratan como a una reina y tienen muchos detalles conmigo, qué menos que dar lo que recibo.

Con lo cual, teniendo en cuenta la crisis que hay, ya veré cómo me las apaño para que todo el mundo se quede contento sin rascarme mucho el bolsillo ni quemarme las pocas neuronas que me quedan vivas y en activo... o mejor dicho: forzar las neuronas de mi cerebro a que dejen de pensar en el trabajo y se “dispersen” al mundo de la imaginación e investigación para buscar o fabricar yo misma un regalo... mejor buscar. Fabricar es otra cosa, porque para hacer manualidades TAMBIEN hay que comprar. Lo que necesites, con lo que se tiene por casa es dificil, a menos que coja cuatro alubias, las pinte con pintauñas y las pegue en un carton pintado tambien con pintauñas de otro color formando letras o algun dibujo chorras, pero eso es propio de los niños en el colegio, no de una adulta de veintiocho años que soy yo, y no puede resultar en nada práctico un mamotreto para colgar en una pared o posar sobre una mesa.


Y todo por el puto acoso mediático, todo por la sociedad consumista, que a ver quién tiene aquí el atrevimiento de no comprar ABSOLUTAMENTE NADA para nadie... algo habrá que dar aunque sea barato (mejor para mi y para quien lo reciba, que puede no sentarle bien que me gaste mucho, como es el caso de mis padres, pero tampoco viene al caso hacer el ridículo)


Gastos, gastos y más gastos. Compromisos ineludibles que en el caso de la familia es mejor que (por tu bien) no intentes zafarte, que son personas de las que no te puedes librar nunca porque son “sangre de tu sangre”, aunque tampoco conviene eludir compromisos con amigos, que ahora gracias a las redes sociales llega un momento en que no sabes quiénes son tus amigos o los amigos de tus amigos que en teoría “también son tus amigos” aunque solo los veas una vez al año, pero como son amigos también pues puede que les apetezca un día ponerte en un compromiso porque si, porque te consideran su amiga aunque nunca se preocupen lo más mínimo de ti ni sepan prácticamente nada ni en el fondo les interese saberlo, pero como eres “amiga de Fulanita” y encima “eres encantadora”, pues al carro de los “amigos de amigos de amigos” y al final... al final llega un dia en el que ya no eres dueño de tu propia vida porque todo lo que haces está siendo judgado por algunas personas que se creen con derecho a hacerlo, sólo porque eres “amiga de”, aunque en el fondo no te conozcan de nada.


A todos nos ha pasado y nos sigue pasando, porque A TODOS nos encanta tener muchos amigos/as, porque todos en el fondo tememos la soledad y de ahi viene todo, el ir encadenando unas amistades con otras, incluso en el peor de los casos, ir rotando de grupo en grupo según cómo esté el patio, pero bueno, a este tema ya le dedicaré un post aparte, que ya me estoy yendo por las ramas, como mala costumbre que tengo.


Un saludo a tod@s desde mi rincón apartado del mundo pero siempre alerta.




lunes, 5 de marzo de 2012

EL "PALETO- CABRÓN" Y OTRAS CRÓNICAS DE LA "GENTE DE PUEBLO"





Bien, como much@s ya sabeis, a mi me gusta mucho escribir, y casualmente hoy me ha venido la inspiración acordándome (no sé por qué) de las veces que la gente de ciudad me ha mirado con desprecio o me ha echado en cara que “tengo acento de pueblo”, como si eso fuera malo. Y entonces me he acordado de algunas personas “de pueblu de toa la vida” que para mi, merecen mucho más respeto que algunos urbanitas, y a continuación voy a explicar por qué.

Yo trabajé para uno de esos “paletos de puebluuuu” en un restaurante. El tipo en cuestión era basto al hablar pero de tonto no tenía ni un pelo.

Aparentaba ser un paleto por su forma de hablar, claro. Y además, para más inri, tenía un montón de vacas en un “praaaaaaaauu” a las que atendía a ratos, levantándose a las 7 de la mañana para sacarlas a pastar, limpiar la cuadra y después bajaba al restaurante, encargándose de pedidos, compras y en fin, todo lo necesario para el negocio. A las cuatro de la tarde volvía a irse “al prau” con las vacas y sobre las siete bajaba de nuevo al restaurante.

Para ir a las vacas y al restaurante usaba un coche acorde con su supuesta condición de paleto: un peugeot 206 del año catapúm que daba lástima verlo.

Pero ahora viene lo bueno: ese “paleto” tenía un Mercedes 500 nuevecito e impecable en su garaje, y era el coche que usaba para salir fuera del “pueblu”. Aparte de eso, su mujer regentaba un hotel de cuatro estrellas en el mismo pueblo, además de que tenían dos casas: un casoplón que habitaban ellos con sus dos hijas y otro que alquilaban en verano frente al mar.

También tenía varios trajes de diversos diseñadores.

Cosa que estoy segura de que no tenían ni el 95% de los “urbanitas” que venían a comer el menú del día por 11 euros y que encima te racaneaban con los cafés, montando el pollo porque “deberían entrar en el menú”, y eso que se cobraban a 1.10 en barra y a 1.30 en terraza... y todo esto en un restaurante a orillas de la ría, con vistas a los Picos de Europa en días despejados.

Urbanitas que no pedían ni comida para sus hijos y les daban de comer de sus platos para no rascarse el bolsillo y así poder irse a fardar y reírse del “paleto ese” que les atendió amablemente tras la barra.

Ah, y el “paleto”, todos los años a finales de Septiembre se iba de vacaciones con su mujer (dejaba las vacas al cuidado de personas de confianza pagadas por él) a destinos tales como: Puta Cana, Ibiza, Tailandia... etc.

He hablado de este señor como podría hablar de muchos, tachados como “paletos” por vivir en un pueblo y sin mirar más allá, sin querer ver que vive mucho mejor que la mayoría de la gente de ciudad, encerrados en la urbe, dando vueltas como peces dentro de una pecera sin querer ver más allá de sus narices porque se topan con un cristal.

Ese cristal desde que muchos prefieren mirar una realidad distorsionada y falsa, inventada en la justa medida para alimentar a base de bien una arrogancia estúpida y ruin.

No podría finalizar sin dejar claro que con esto no me remito a nadie en especial, sino a historias que he oido miles de veces salir de boca de gente propia y ajena, e incluso hubo una persona cierto dia que me dijo claramente:

  • Yo odio los pueblos porque huelen a vaca.-

Me lo dijo una muerta de hambre que ya no forma parte de mi vida (obvio el motivo)

Le dije que en el mío no olía a vaca porque ya casi nadie tenía.

Y contestó:

  • Es igual, huele... a pueblo.- Como quien dice “a mierda”.

Me tuve que morder la lengua, más que nada para demostrar que por muy “de pueblo” que sea, tengo más educación que ella, que es una muerta de hambre, pero eso sí, es de ciudad.

Aunque con las pintas que llevaba la tía parecía recién salida de un prauu con vacas, pero bueno, es de ciudad y habla muy fisssno aunque no tenga apenas qué comer y sólo esté delgadita por la dieta obligada (Never- aVacía creo que se llama, la inventó un famoso científico llamado Charles Crisis Spain)

Sin embargo en un pueblo dudo mucho que alguien llegue a morirse de hambre, porque quien más quien menos siempre tiene un terreno para criar a cuatro gallinas (sii, las gallinas ponen huevos que están muy ricos con patatas, que se siembran en la huerta del puebluu, y además, las gallinas son las madres de los pollos que se compran en la ciudad y que en el pueblo, teniendo gallina tienes huevos y pollos sin gastar más de lo que te cueste la gallina y el pienso)....

También se plantan lechugas, tomates, judías y demás vegetales que se comen y no se pasa hambre, y si eres tan desgraciado que no tienes huerta ni ganas de sembrar un terreno alquilado (también se hace) siempre se lo puedes mangar al vecino, que será mejor que robar en Lupa, Carrefour u otro hipermercado “ de ciudad”.

Con esto solo quiero concienciar (a quien tenga conciencia, claro) para que se abstenga antes de decir que la gente de los pueblos es tonta, paleta, ruda y demás calificativos desgradables (que oye, hay gente a la que le afecta, aunque después del sofoco le venga la risa mientras se come un puré de calabacín natural sacado de su propia huerta, o un buen plato combinado a base de chorizo de sus propios cerdos, con patatas de su propia huerta y salsa de tomate de sus propios tomates, 100% natural, y además respire a gusto aire PURO y pueda salir a su jardín a tomar el fresco sin escuchar ruido de coches, con un vaso de leche de vaca natural sin aditivos, y sepa que va a vivir más años que todos esos que le han insultado hace rato, porque come, respira y duerme en un ambiente SANO)

Así que si esto lo está leyendo alguien que alguna vez a menospreciado a sus semejantes teniendo en cuenta una estupidez tan grande como su lugar de procedencia... ya se imagina lo que quiero decir.

Vivir en un pueblo tan solo es un coñazo porque suele ser aburrido, pero si se tiene coche para desplazarse, es un verdadero lujo poder disfrutar de la soledad si se quiere y del silencio, que si queremos ruidos ya vamos nosotros a buscarlos, si no, aquí paz y mañana... gloria.




Firmado: una chica “de pueblo”.