OFICINA DE LA "SEGURIDÁ SOSIÁ"
Hace un par de días tuve la "intrépida" idea de llamar a la oficina de la Seguridad Social sita en San Vicente de la Barquera, pretendiendo que me diesen ciertas informaciones relacionadas con un altas y bajas en el sistema.
En dicha oficina me dijeron que allí "no podían solucionarme ese tipo de consultas", y que tenía que ir a Torrelavega.
Bien. Bravo por ellos. Eso desde una oficina que me corresponde territorialmente hablando... me pregunto qué cuestiones podrán solucionar en esa oficina entre el café y el puro de buena mañana y buen medio día. El caso es que tuve la gran suerte de que dicha oficina de Torrelavega abre por las tardes los martes y jueves, en horario de 4:30 a 6.
Gran horario, sí señor.
La verdad es que nunca había estado en esa oficina, en la de San Vicente si, allá por el año 2009, y lo cierto es que entonces sí me solucionaron el mismo asunto. Pero bueno, vayamos al grano.
Esta vez sí que me tocó "la china".
Yo aparezco dada de alta legalmente como cuidadora de mi madre por la Ley de la Dependencia que ya se han cargado, por cierto.
Y puedo cotizar al Régimen General de la Seguridad Social por ello, pero es cotizar por cotizar, porque luego esto no te cuenta a la hora de cobrar paro. Es decir, que sirve para más bien poco.
Eso ya lo sabía, cierto es, y si no me había dado de alta antes fue por lo absurdo que me parece, y si me he dado de alta ahora es por insistencia de mi madre.
El caso es que fui a dichas oficinas, llegué sobre las 4:00 y ya había allí gente esperando a que abrieran, cosa que hicieron con mucha calma y con cinco minutos de retraso. Ni tan mal.
Su parsimonia se respiraba en el aire y también sus pocas ganas de trabajar, que se deducían por su trato y sus caras de recién levantados de la siestorra.
Lo primero es que hay que pasar por un detector de metales antes de entrar a ninguna sala.
"Mi no entender" pensé. Y me pregunté si es que alguna vez habrá ido algún indignado con las administraciones a intentar pegarle un tiro a alguno de esos funcionarios que te miran como si fueras basura, morralla, lo peor de la sociedad.
La verdad es que no me extrañaría nada.
Me dieron un numero y pasé a una sala donde lo cierto es que me atendieron rápido pero... me tocó el funcionario cabrón. El amargado con su camisa recién planchada y cara de muy pocos amigos.
Todo el rato me habló en tono despectivo, mientras aporreaba las teclas de su super-pc con rabia.
"Esque esto es un follón, tienes muchas altas y bajas" me dijo mascullando entre dientes con una mirada que haría santo al mismísimo Norman Bates.
Me dieron ganas de contestarle: "pues claro pedazo de cabrón, eso es porque he estado TRABAJAAAAAAAANDO y si usted con su cara de simio se fijase bien en vez de aporrear las teclas, verá que los únicos trabajos que hay en Cantabria (más concretamente por mi zona) son por temporada veraniega en restaurantes u hostales, que es a lo que yo me he estado dedicando todo este tiempo, no como usted, que no sabe más que mirar una pantallita y después a mí con cara de poker"
Pero no dije nada de eso, más que nada porque notaba las miradas de otros dos funcionarios que no me quitaban ojo, como si temieran que hiciera lo que más deseaba hacer: agarrar a ese tipo por el cuello y gritarle: "si no sabes tratar bien a la gente, vete con las putas vacas al monte y déjame tu puesto a mi, mamón"
En el tiempo que pasé delante de aquel tipo tuve la sensación de que en cualquier momento aparecerían dos tipos de 1.80 metros, fornidos, para agarrarme de ambos brazos y sacarme de allí a rastras.
Todo por pedir que me hiciesen una gestión. Que hiciesen SU trabajo, que para eso les pagan, y encima son los que más se quejan.
Por suerte no pasó nada de eso. Viendo su actitud despectiva forcé varias sonrisas y le hablé en el tono más cordial que pude, mirándole a los ojos todo el tiempo y evitando que se percibieran mis ganas de extrangularle o decirle todo lo que estaba pensando.
Y al final me fui de allí con la gestión hecha y el tipo hasta tuvo un "amago de sonrisa" cuando me levanté muy educadamente y le deseé que tuviera buena tarde.
"Y que comas mucho All- Bran" pensé para mis adentros.

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